La Autopista del Sur. En casa.

Llevamos más de dos meses en casa y no dejo de pensar en “La Autopista del Sur” de Julio Cortázar.

“Es el principio del cuento donde luego la experiencia se alarga durante meses y meses…”

Lo que empieza como un simple atasco (encierro) termina extendiéndose durante días, semanas, meses… El cuento habla de cómo lo cotidiano se convierte en excepcional. De la supervivencia y del trabajo en equipo. De cómo las situaciones extremas sacan lo mejor y lo peor del ser humano.

Lo temporal se vuelve definitivo. Lo terror convive con cotidiano. Lo extraordinario de convierte en trivial.

“Es como si Cortázar nos dijera que los proyectos y paradigmas individuales no triunfan en una catástrofe social si no es inscriben en un proyecto grupal”.

María Elvira Luna
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Manifiesto. Jara. Springsteen.

En 1988, cantamos para Amnistía Internacional en Mendoza, Argentina pero Chile estaba en nuestros corazones. Conocimos a muchas mujeres de desaparecidos y ellas venían con fotografías de sus seres queridos. Fue un momento que se queda conmigo para siempre. Si eres un musico politico Victor Jara sigue siendo una gran inspiración. Es un honor estar aquí y lo digo con humildad. Victor Jara Vive

Bruce Springsteen

Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón.Tiene corazón de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas.Aquí se encajó mi canto
como dijera Violeta
guitarra trabajadora
con olor a primavera.Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas
,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra.Ahí donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre será canción nueva.

Víctor Jara – Manifiesto

Límites

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.

Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano*.

Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.

No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.

¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino*.

Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.

Jorge Luis Borges – El otro, el mismo (1964)
Grabación: “Borges por él mismo” (1967)