My Favorite podcasts: 2021 Edition

We recently released a really nice Podcast Feed Block here at WordPress.com, and it is the perfect excuse for a quick round-up of my favorite podcasts.

Aprovechando que WordPress.com tiene ahora un bloque de feed de podcast, he decidido hacer un listadito de los podcasts que suelo escuchar.


History / Historia

Revolutions

Mike Duncan (@mikeduncan) has 10 seasons of his «Revolutions» podcast. Before that, he had a podcast on the History of Rome but I have not had the time to get to that podcast yet.

«Revolutions» starts with the English revolution, Oliver Cromwell and all that good stuff. He is currently what he himself said will be the last season of the podcast, on the 1917 Russian revolution.

I picked the podcast in early 2019, shortly the Russian revolution season had started. I listened to quite a few episodes at the Gym before COVID19 happened and we all had to go home.

I then listened to the first half of the Russian revolution season (up until 1905) until Mike announced that he was going take a break to complete his book on Lafayette. I used this hiatus to go back and listen to all of hte previous seasons. The Haitian revolution season is undoubtedly the toughest and least known one.

Duncan’s narrative style comfortably shifts from detailed analysis to dad jokes. It is not rare for me to laugh out loud while listening to him.

I am no History Expert but listening to the parts I do not a bit more about (early 19th century Spain), I can tell that he is remarkably accurate, including the way he pronounces names of places and peoples in Spanish.

These days I am following the new episodes in real-time as they come out. They Rasputin just got himself killed and things are not looking good for the Romanoffs.

Doing the dishes or the laundry is extremely exciting on Mondays (episodes are released on Sunday evening).

10.77- Brest Litovsk Revolutions

Dance dance revolution.  

Explaining History

Nick Shepley (@NickShepley) is a History teacher who has released over 1000 episodes of his podcast, going back almost 10 years.

Nick’s Explaining History podcast covers 20th Century political/social events and trends. Notably around both World Wars, the Cold War, and decolonization. The geographic context is usually western Europe & The UK, but sometimes he will cover middle eastern and worldwide politics too. The episodes on the Chinese Cultural Revolutions come to mind here. Also, his many episodes around Nazi Germany and Stalin’s Russia provide an invaluable window into everyday life during extraordinary times.

I reached out to him via Twitter on new year’s day (speak of new year resolutions) and together we build a site for the podcast: explaininghistory.org (proudly hosted by WordPress.com).

1937 – The Year of the Great Terror (Part One) Explaining History

Throughout the 1930s the forces that led to a year of terror in 1937 had been gradually developing, from the trials of bourgeois specialists in the1920s to the murder of Sergei Kirov. The regime initially looked to the population at large to show their anger and rage at figures such as Iuri Piatikov, who as a former ally of Trotsky, was cast as a saboteur and wrecker. Others were characterised as corrupt embezzlers as well as foreign agents. In a time of constant setbacks in industry and society, shortages and hunger, these accusations in the Soviet press led to widespread anger and condemnation. See acast.com/privacy for privacy and opt-out information.

Music History Monday

Robert Greenberg (@rgreenbergmusic) is an American composer and music teacher. I first knew about him via the now-defunct Teaching Company courses. The one about Mozart, to be more specific.

I remember listening to some of these courses in my first MP3 player ever, which makes him the oldest podcaster on this post by a very long shot.

64MB MP3 Player, circa 2003

Robert is an outstanding communicator. His writing and his diction are ridiculously eloquent and articulate. It is simply impossible to stop listening to his Music History Monday episodes.

A History of the World in 100 Objects

«A History of the World in 100 objects» was a short-lived podcast -100 episodes, coincidentally :D- but I really enjoyed it.

Ten years on from the ground-breaking Radio 4 series, "A History of The World in 100 Objects", former director of the British Museum Neil MacGregor looks back at the impact of the series, on how storytelling in museums has changed over a turbulent decade and asks which object from 2020 would best encapsulate our modern age. Producer: Paul Kobrak

Documentos (RNE)

«Documentos» de RNE (@documentosrne) es un clásico de los viajes en coche de los Gómez Soriano. Muy bien producido y documentado rigurosamente, pero le falta un toque personal. Es demasiado «institucional» y procura no mojarse con ciertos temas. Total, que hace tiempo que no le hacemos mucho caso.

Documentos RNE – Emilia Pardo Bazán, en su centenario – 07/05/21 Documentos RNE

El 12 de mayo de 1921, moría en Madrid Emilia Pardo Bazán a la edad de 69 años. La escritora gallega, nacida en La Coruña en 1851, vino al mundo dentro de una familia aristocrática y su futuro parecía estar determinado acorde con el de una señorita de su posición social. Sin embargo, su interés por la cultura y el conocimiento empezó a forjar su fuerte personalidad desde muy pronto. Escritora, articulista, ensayista y crítica musical, Emilia Pardo Bazán fue una figura independiente que afrontó con personalidad propia la convulsa historia de nuestro país durante el final del siglo XIX y comienzos del XX. Vivió comprometida con su tiempo y se mostró siempre abierta e interesada por las nuevas tendencias narrativas, aprendió idiomas y accedió a las obras de los grandes literatos y pensadores en su lengua original. Fue una gran polemista que agitó los círculos literarios e intelectuales, con posiciones que, a veces, podían parecer contradictorias. Educada en el catolicismo, mantuvo sus convicciones religiosas a la par que abrazaba los postulados sociales del naturalismo literario; fue una gran defensora de los derechos de la mujer, aunque no ejerció un feminismo militante; y separada de su marido, José Antonio Quiroga, mantuvo una relación amorosa con Benito Pérez Galdós y algunos escarceos como con el editor y empresario Lázaro Galdeano. Su férrea voluntad por entrar en puestos e instituciones vetados a las mujeres y su continua presencia en los cenáculos intelectuales, provocó el rechazo de algunos de sus contemporáneos que llegaron a apodarla la inevitable. En los últimos años, Emilia Pardo Bazán fue reconocida como condesa de Pardo Bazán por el rey Alfonso XIII, distinción recibida por su padre anteriormente por gracia pontificia. Su importancia se ha visto reflejada en diferentes estudios y ensayos, y en la reedición de sus obras, entre las que destaca Los Pazos de Ulloa, La cuestión palpitante, La madre naturaleza, La tribuna, Insolación, El dulce dueño o sus colecciones de cuentos. Con motivo de la fecha del centenario del fallecimiento de Emilia Pardo Bazán, Documentos RNE recupera el espacio Fin de Siglo dedicado a su figura dirigido por Elvira Marteles. En él intervienen especialistas en su vida y obra, como la escritora Marina Mayoral, investigadora de Emilia Pardo Bazán y responsable de reediciones suyas; y la catedrática y profesora de Literatura de la UNED, Ana María Freire López, autora, entre otras obras, de Cartas inéditas a Emilia Pardo Bazán, y de Estudios sobre la obra de Emilia Pardo Bazán. El musicólogo Antonio Gallego habla de su relación con la música y con el movimiento wagneriano; además, se incluyen textos y cartas de la escritora, y se ofrece el testimonio histórico de Tomás Borrás, periodista que la conoció al final de su vida. Escuchar audio


Libros & Cine

Un libro una hora

El título lo dice todo: Un libro una hora. Xelo dice -con razón- que nada es lo mismo que leer un libro, pero el programa de Antonio Martínez Asensio (@amasensio) consigue lo más parecido que es posible.

El programa alterna tres voces: Contexto histórico y análisis, narración indirecta y lectura directa del propio libro. Esto permite que el program fluya sin hacerse demasiado pesado pero al mismo asegurando que tenemos suficiente información para entender la obra y el autor en su contexto histórico.

'La plaza del Diamante', la lucha de una mujer frente a una realidad trágica Un Libro Una Hora

Mercè Rodoreda (Barcelona, 1908 – Girona, 1983) es una de las escritoras catalanas más importantes de todos los tiempos. Publicó 'La plaza del Diamante' en 1962, en el exilio, una novela que cuenta como pocas la historia de una mujer que no es dueña de su destino.

Un libro una hora

Todopoderosos son cuatro chiflados: Arturo, Rodrigo, Javier y Juan (@ArturoGCampos, @rodrigocortes, @JuanGomezJurado, @cansado) hablando de cine, literatura, comics y cultura popular en general. Están constantemente bordeando la linea que separa los sublime de lo pedorro, pero es imposible dejar de escucharlos. Son capaces de cascarse 4 capítulos seguidos de 2:30h sobre casi cualquier tema y que se te haga corto.

TODOPODEROSOS #47: Sergio Leone y un cierto paracosmos Todopoderosos

Juan Gómez-Jurado, Arturo González-Campos, Javier Cansado y Rodrigo Cortés han estrenado 2019 con un duelo dedicado al padre del Spaghetti Western. Érase una vez, en el auditorio del Espacio Fundación Telefónica, cuatro tipos que se enfrentaron unos contra otros mirándose fijamente durante horas en un duelo por ver quién amaba más el cine de Sergio Leone. En este Todopoderosos ha habido espagueti, western, sudor, buenos, malos y, sobre todo, feos: Juan Gómez-Jurado, Arturo González-Campos, Javier Cansado y Rodrigo Cortés. Todos se dejaron el puñado de dólares en casa porque fue #BastanteGratis.

Aquí hay dragones

Aquí hay Dragones son los mismos 4 chalados de Todopoderosos, pero en pequeñas piezas de 15 minutos.

AHD 148 – De parejas, lunáticos y yeyés Aquí hay dragones

Mucha gente nos ha preguntado si en este podcast vetamos las avellanas. Les perece imposible que, tras tantos programas, tantas charlas, tantos temas, jamás se haya pronunciado la palabra «avellana».No diremos ni que sí ni que no. Diremos que deberías escuchar este episodio por si, de repente, hablamos de avellanas, te das cuenta y se acaba así el bulo. O no. O lo que sea.De momento, dale al play, porque… ¡Aquí hay dragones!

Cinemascopazo

Cinemascopazo es otro podcast de Arturo González Campos y Juan Gómez-Jurado. Cada día era una peli y un invitado. El formato estaba muy guay, pero se quedó por el camino.

Cinemascopazo #34: Atrapado en el tiempo y Berto Romero CINEMASCOPAZO

Berto Romero y Bill Murray, Bill Murray y Berto Romero, ¿se puede volver mejor para esta cuarta temporada? ¡¡Bienvenidos a nuestro Cine-Bar, marchando ese Ron Rouge!! Tú y tus amigos podréis disfrutar con un magnífico RONROUGE cada jueves en en nuestro CineBar, junto a un invitado de excepción. Entradas gratuitas disponibles cada lunes a través de Ticketea.


Science

Radiolab

Radiolab was founded by Jad Abumrad (@JadAbumrad) and Robert Krulwich (@rkrulwich) in 2002. It is, along with This American Life, one of those podcasts that used to be regular radio shows.

Animal Minds Radiolab

In this hour of Radiolab, stories of cross-species communication. When we gaze into the eyes of a wild animal, or even a beloved pet, can we ever really know what they might be thinking? Is it naive to assume they're experiencing something close to human emotions? Or is it ridiculous to assume that they AREN'T feeling something like that? We get the story of a rescued whale that may have found a way to say thanks, ask whether dogs feel guilt, and wonder if a successful predator may have fallen in love with a photographer.

The Scientific Odyssey

Chad Davies (@chaddavies) is an AZ professor who writes, produces and records The Scientific Odyssey. Despite covering seemingly «cold» scientific topics, there is something very intimate and warm about his podcast and about his approach to the History of Science and to critical thinking.

I messaged Chad a while ago asking about getting a telescope for Julia and he was kind enough to share his expertise with me.

The Scientific Odyssey Unscripted-The Muon g-2 Experiment Results The Scientific Odyssey

In this unscripted episode, we take a look at the announced results from the Muon g-2 experiment recently performed at the Fermi National Accelerator Laboratory.  We examine what it means for the Standard Model of Particle Physics along with the importance of doing science with the goal of falsifying presently accepted models and theories rather than seeking confirmation.


News & Politics

BBC’s world service

I hardly consume any news (let alone Spanish news) these days, but I sometimes listen to the BBC’s world service to catch up on stuff. Any new mentioned in the podcast will usually take 1-2 weeks to surface into Spanish mainstream news outlets because… SPAIN.

Ex-Trump aide Mark Meadows to cooperate with January 6 investigations Global News Podcast

The US congressional committee investigating the deadly assault on the Capitol building says Mark Meadows has agreed to appear before it 'soon'. Also: IS man guilty of genocide in Yazidi murder trial, and Arctic could see more rain than snow in thirty years.

Tácticas de choque

Tácticas de choque (@tacticasde) es un podcast de semiótica a mala baba y no apto para todos los públicos que me recomendó Rafa Ricoy (@rafaelricoy). Filosofía contemporánea y distopianismo del duro, bebiendo a morro de la botella.

Anemia, anomia, benzodiazepinas y la tristeza infinita Tácticas de Choque

Ansiedad, psicofármacos e (hiper)realismo capitalista: el sad trap es la subcultura juvenil que mejor refleja un presente desesperanzado, huérfano de deseo y de futuro. Y es también la culminación del proceso depresivo del pop blanco que se inicia en el grunge. Descubre más en tacticasdechoque.com.

Carne Cruda

Resulta francamente difícil de creer que en algún momento Carne Cruda (@carnecrudaradio) fuera emitido en un medio público (y por tanto bajo control del establishment).

Villadangos. España contra la memoria (DOCUMENTALES – CARNE CRUDA #970) Carne Cruda Podcast

Más Sergio Mena en “La pista oculta” Este mes de noviembre seguimos buceando en la memoria y en un nuevo documental sonoro junto a Elena Gómez, contamos la historia de las familias que siguen buscando a los asesinados y abandonados en el monte de Villadangos del Páramo por los golpistas. Una localidad leonesa  de unos mil cien habitantes donde se celebró una votación sobre si permitir o no un proyecto de exhumación. Más información aquí: https://bit.ly/VilladangosDoc Haz posible los documentales de Carne Cruda: http://bit.ly/ProduceCC

This American Life

This American life (@ThisAmerLife). Yes. Ira Glass, David Sedaris, Nancy Updike… all that gang. NPR, of course. Chicago to Madrid via Seattle… indeed.

754: Spark Bird This American Life

This bird-focused week, stories about birds and the hearts they sway, the havoc they wreak, the lives they change.


Comedy

The Dollop

The Dollop is an American comedy history podcast in which comedian Dave Anthony (@DaveAnthony) reads stories from American history to his friend and fellow comedian Gareth Reynolds (@ReynoldsGareth), who usually has no knowledge of the topic that will be discussed.

These stories typically revolve about an event or public figure in US History and they tend to be ridiculous, leading to overall hilarity. Not only that, but the fact that most Americans (let alone foreigners) are unaware of them, makes the whole situation even more absurd.

486 – The Texas Prison Situation The Dollop with Dave Anthony and Gareth Reynolds

Comedians Dave Anthony and Gareth Reynolds examine Frances Jalet vs the Texas Department of Corrections.SourcesTour DatesRedbubble MerchSee Privacy Policy at https://art19.com/privacy and California Privacy Notice at https://art19.com/privacy#do-not-sell-my-info.

Deforme Semanal

Isa (@isacalderonpb) y Lucía (@lalitx). El secreto es no olvidarse de que en el fondo es todo comedia. Empezando por la vida misma. Programa causante de que el adjetivo «Internacional» sea uno de los peores insultos en nuestra casa.

Perversos narcisistas Deforme Semanal Ideal Total

Los perversos narcisistas son gente muy carismática, seductora y mágica que al principio te pueden hacer sentir viva y eso es adictivo, pero después viene lo fuerte. Te hablamos de control, pasión, desprecio, luz de gas, Marie France Hirigoyen, Otto Kernberg, Emmanuel Carrere, la melancolía y la exigencia constante en la vida analógica y digital. A tope

Las noches de Ortega

Las Noches de Ortega (@nochesdeortega) es un experimento muy peculiar. Si no lo has oido nunca, por favor echadle un tiento. No voy a decir más.

Las Noches de Ortega: 1984 y Pimpinela (13/12/2019) Las Noches de Ortega

Las Noches de Ortega emprende un viaje para conocer la verdadera historia detrás del gran éxito de Pimpinela en el año 1984. Aquello que decía:Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casaY pega la vueltaJamás te pude comprenderVete, olvida mis ojos, mis manos, mis labiosQue no te deseanEstás mintiendo ya lo séVete, olvida que existo, que me conociste, Y no te sorprendas, olvida de todo que tú para eso Tienes experiencia

La Vida Moderna

Cuando empezó la pandemia dejé de escuchar La Vida Moderna (@vidamoderna) con regularidad, pero hasta entonces fue una rutina más en mi día a día y en la de la gente de mi entorno. Hay hasta plugins que dan fe de ello.

La Vida Moderna | 8×34 | Reciba un cordial saludo La Vida Moderna

LVM 8×34 | Este estudio está para tirar.

El Podcast desde el Sofá

Yo en esto del basquet me quedé en el Bulls vs. Lakers pero me apetecía incluir El Podcast Desde El Sofá en la lista porque sale el mayor gambitero de la meseta, @weiko.

El Podcast Desde El Sofá: 199 – No hay rima El Podcast Desde El Sofá (EPDES)

Una semana más, y ya van muchas seguidas (!!), vuelve El Podcast Desde El Sofá para hablar de todo lo que se cuece en la NBA, además esta semana nos hemos quedado bastante a gusto con la duración, así que la gente de Suns, Kings y algún equipo más van a quedar contentos después de escucharnos.


Geek & Gaming

Cero en Cordura

Cero en Cørdura (@0encordura) hace referencia a la pérdida de todos los puntos de cordura en La Llamada de Cthulhu, que lleva a la locura. Es un podcast muy casero, pero no les falta de nada. Libreros, paleontólogos, ingenieros… al final muy frikis y muy roleros, que es lo principal.

https://ceroencordura.wordpress.com/

Proudly hosted by WordPress.com 🙂

Cero en Cordura 4×10: CYBERPUNK Cero en Cordura / Polifrikis

Neo Cero en Cordura está a punto de E.X.P.L.O.T.A.R. En el programa de este mes, os proponemos un viaje a futuros cyberpunk no muy lejanos con megacorporaciones de escasa moral dominando el mundo, grandes megalópolis pobladas de robots y cíborgs e implantes cerebrales que nos harán dudar de la realidad misma, de Akira a Robocop pasando por Philip K. Dick o Detroit: Become Human. Cero en Cordura es un podcast friki solidario. HAZTE MECENAS en Patreon, los beneficios serán donados a Ayudar Jugando. ÍNDICE DE TEMAS: LITERATURA – Trilogía del Sprawl + Quemando cromo, de William Gibson – Ready Player One CÓMIC – Akira – Transmetropolitan – Ronin, de Frank Miller CINE Y SERIES – Robocop – Phantom 2040 – Días Extraños y Desafío Total – Ghost in the Shell SAC – Minority Report – Love, Death, Robots JUEGOS DE MESA Y ROL – Cyberpunk – Necromunda – Nueva Angeles VIDEOJUEGOS Detroit Become Human

Three Die Block

Three Die Block (@threedieblock) is remarkably entertaining and has been running for a LOG timeI, considering it revolves about one very specific tabletop game: Blood Bowl. I do not really listen to this podcast too much these days, but I used to be an avid Blood Bowl player.

Episode 174- Interview with a Nazgob Three Die Block

In this episode, the lads welcome Naz from the across the digital pond to discuss Thrudball; one of the world's foremost small-headed barbarian lovefest/charitable tournaments!  Are BB players' hearts actually bigger than other gamers…or is it all the Big Moots and Bugman's brews.  Join us as we leave it all on the field (seriously, it's probably the Bugman's) in the latest episode of Three Die Block!


Webdev

The Big Web Show

Formerly known as The Big Web Show was the very first tech podcast I started listening to. All I knew was Jeffrey Zeldman (@zeldman) from A List Apart was behind it, and we would bring in amazing guests. One of these guests was Chris Coyier, whose show I started listening to shortly after.

DLC 419: Shane Baily: Halo Infinite, Ruined King, Kojima making movies, Mass Effect TV show, Epic buys Harmonix, The Artful Escape, Guardians of the Galaxy 5by5 Master Audio Feed

Jeff and Christian welcome Shane Baily from Game On Cancer to the show this week to discuss a potential Mass Effect TV show at Amazon, Kojima Productions moving into other media, Harmonix making content for Fortnite, and more! The Playlist: Halo Infinite MP, The Artful Escape, Guardians of the Galaxy, Ruined King, Chezzle Parting Gifts!

Shop Talk Show

Before I attended my first WordCamp and met the community, Chris Coyier @chriscoyier and his Shop Talk Show was probably the single most influential thing out there. I remember being blown away by his talk on CSS pseudoelements:

I also clearly remember I was in Fontanars back in the summer of 2012 listening to episode 31 and thinking. «Mmm… today’s guest name sounds familiar. I think I have heard about this Mullenweg (@photomatt) guy somewhere«.

491: YouTube Benders, CSS Performance, Learning New CSS in 2022, Building a Great Embed, and Creating Slides ShopTalk

Dave and Chris are on podcast and YouTube benders, talking CSS performance, CSS contain: Strict, what's new in CSS, how to build a great embed, one thing to make websites better in 2022, dealing with dogma in community, creating great slide decks, and #juicegate.

Gutenberg Changelog

Birgit’s (@bph) Gutenberg Changelog podcast is the best way to keep up with changes in Gutenberg, the WordPress Block Editor. The show is very on point, full of useful content and they have some great guests too.

Gutenberg Changelog #56 – Gutenberg 12.0, WordPress 5.9 Release Schedule, Navigation Block and Site Editor Gutenberg Changelog

Co-hosts, Birgit Pauli-Haack and Grzegorz Ziolkowski discuss with Ryan Welcher the Gutenberg 12.0 release, the updated WordPress 5.9 Release Schedule and a lot more. Music: Homer Gaines Editor: Sandy Reed Logo: Mark Uraine Production: Pauli Systems Show Notes / Transcript Subscribe to the Gutenberg Changelog podcast via your favorite podcast apps!🎙️ Spotify | Google | iTunes | PocketCasts | Stitcher |🎙️ Pod Bean | CastBox | Podchaser | RSS Feed  Show Notes Ryan Welcher, Developer advocate, sponsored by…

Distributed

Distributed.blog is a podcast about remote distributed work -among other topcis- by WordPress co-founder and Automattic’s CEO Matt Mullenweg. I relate very closely to some of the topics (and guests) Matt has on his show and some others not so much, but there is something very soothing about this podcast and I always take away one or two insights or pieces of information I did not know about.

Episode 29: Dylan Field, Figma Co-founder, Talks Design, Digital Economy, and Remote Culture with Host Connie Yang Distributed, with Matt Mullenweg

The latest episode of the Distributed podcast pairs Dylan Field, Figma’s CEO and Co-founder, and guest host Connie Yang, Head of Payments Design at Stripe. Join a discussion on design, instilling remote culture, and the digital economy, including Field's perspective on the role of design in technology. “We’ve gone from a physical economy to a digital economy. I don’t think these are new trends or new things that happen but now, all of a sudden it happened all at once, and accelerated massively,” he says.More Subscribe to Distributed at Pocket Casts, Apple Podcasts, Spotify, RSS, or wherever you like to listen.

WP Briefing

WP Briefing with @JosephaHaden is a great introduction to «all things WordPress», specially for newcomers. It is also an excellent way to keep up with updates, releases and news affecting the WordPress.org community and ecosystem.

Episode 21: All Things Block Themes! WP Briefing

In episode 21 of the WordPress Briefing, Executive Director, Josepha Haden Chomphosy, talks all things block themes with developers and theme specialists Maggie Cabrera and Jeff Ong. Have a question you’d like answered? You can submit them to wpbriefing@wordpress.org, either written or as a voice recording. Credits Editor: Dustin Hartzler Logo: Beatriz Fialho Production: Chloé Bringmann Song: Fearless […]

«Conducta en los Velorios» leído por Julio Cortázar

De «Historias de Cronopios y Famas» (1962)

Leído por el propio Julio Cortázar.

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese diálogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio esté a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente.

En Pacífico las cosas ocurren casi siempre en un patio con macetas y música de radio. Para estas ocasiones los vecinos condescienden a apagar las radios, y quedan solamente los jazmines y los parientes, alternándose contra las paredes. Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano. Una o dos horas después toda la familia está en la casa mortuoria, pero aunque los vecinos nos conocen bien, procedemos como si cada uno hubiera venido por su cuenta y apenas hablamos entre nosotros. Un método preciso ordena nuestros actos, escoge los interlocutores con quienes se departe en la cocina, bajo el naranjo, en los dormitorios, en el zaguán, y de cuando en cuando se sale a fumar al patio o a la calle, o se da una vuelta a la manzana para ventilar opiniones políticas y deportivas. No nos lleva demasiado tiempo sondear los sentimientos de los deudos más inmediatos, los vasitos de caña, el mate dulce y los Particulares livianos son el puente confidencial; antes de media noche estamos seguros, podemos actuar sin remordimientos. Por lo común mi hermana la menor se encarga de la primera escaramuza; diestramente ubicada a los pies del ataúd, se tapa los ojos con un pañuelo violeta y empieza a llorar, primero en silencio, empapando el pañuelo a un punto increíble, después con hipos y jadeos, y finalmente le acomete un ataque terrible de llanto que obliga a las vecinas a llevarla a la cama preparada para esas emergencias, darle a oler agua de azahar y consolarla, mientras otras vecinas se ocupan de los parientes cercanos bruscamente contagiados por la crisis. Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja, encogimientos de hombros por parte de los vecinos. Agotados por un esfuerzo en que han debido emplearse a fondo, los deudos amenguan en sus manifestaciones, y en ese mismo momento mis tres primas segundas se largan a llorar sin afectación, sin gritos, pero tan conmovedoramente que los parientes y vecinos sienten la emulación, comprenden que no es posible quedarse así descansando mientras extraños de la otra cuadra se afligen de tal manera, y otra vez se suman a la deploración general, otra vez hay que hacer sitio en las camas, apantallar a señoras ancianas, aflojar el cinturón a viejitos convulsionados. Mis hermanos y yo esperamos por lo regular este momento para entrar en la sala mortuoria y ubicarnos junto al ataúd. Por extraño que parezca estamos realmente afligidos, jamás podemos oír llorar a nuestras hermanas sin que una congoja infinita nos llene el pecho y nos recuerde cosas de la infancia, unos campos cerca de Villa Albertina, un tranvía que chirriaba al tomar la curva en la calle General Rodríguez, en Bánfield, cosas así, siempre tan tristes. Nos basta ver las manos cruzadas del difunto para que el llanto nos arrase de golpe, nos obligue a taparnos la cara avergonzados, y somos cinco hombres que lloran de verdad en el velorio, mientras los deudos juntan desesperadamente el aliento para igualarnos, sintiendo que cueste lo que cueste deben demostrar que el velorio es el de ellos, que solamente ellos tienen derecho a llorar así en esa casa. Pero son pocos, y mienten (eso lo sabemos por mi prima segunda la mayor, y nos da fuerzas). En vano acumulan los hipos y los desmayos, inútilmente los vecinos más solidarios los apoyan con sus consuelos y sus reflexiones, llevándolos y trayéndolos para que descansen y se reincorporen a la lucha. Mis padres y mi tío el mayor nos reemplazan ahora, hay algo que impone respeto en el dolor de estos ancianos que han venido desde la calle Humboldt, cinco cuadras contando desde la esquina, para velar al finado. Los vecinos más coherentes empiezan a perder pie, dejan caer a los deudos, se van a la cocina a beber grapa y a comentar; algunos parientes, extenuados por una hora y media de llanto sostenido, duermen estertorosamente. Nosotros nos relevamos en orden, aunque sin dar la impresión de nada preparado; antes de las seis de la mañana somos los dueños indiscutidos del velorio, la mayoría de los vecinos se han ido a dormir a sus casas, los parientes yacen en diferentes posturas y grados de abotagamiento, el alba nace en el patio. A esa hora mis tías organizan enérgicos refrigerios en la cocina, bebemos café hirviendo, nos miramos brillantemente al cruzarnos en el zaguán o los dormitorios; tenemos algo de hormigas yendo y viniendo, frotándose las antenas al pasar. Cuando llega el coche fúnebre las disposiciones están tomadas, mis hermanas llevan a los parientes a despedirse del finado antes del cierre del ataúd, los sostienen y confortan mientras mis primas y mis hermanos se van adelantando hasta desalojarlos, abreviar el ultimo adiós y quedarse solos junto al muerto. Rendidos, extraviados, comprendiendo vagamente pero incapaces de reaccionar, los deudos se dejan llevar y traer, beben cualquier cosa que se les acerca a los labios, y responden con vagas protestas inconsistentes a las cariñosas solicitudes de mis primas y mis hermanas. Cuando es hora de partir y la casa está llena de parientes y amigos, una organización invisible pero sin brechas decide cada movimiento, el director de la funeraria acata las órdenes de mi padre, la remoción del ataúd se hace de acuerdo con las indicaciones de mi tío el mayor. Alguna que otra vez los parientes llegados a último momento adelantan una reivindicación destemplada; los vecinos, convencidos ya de que todo es como debe ser, los miran escandalizados y los obligan a callarse. En el coche de duelo se instalan mis padres y mis tíos, mis hermanos suben al segundo, y mis primas condescienden a aceptar a alguno de los deudos en el tercero, donde se ubican envueltas en grandes pañoletas negras y moradas. El resto sube donde puede, y hay parientes que se ven precisados a llamar un taxi. Y si algunos, refrescados por el aire matinal y el largo trayecto, traman una reconquista en la necrópolis, amargo es su desengaño. Apenas llega el cajón al peristilo, mis hermanos rodean al orador designado por la familia o los amigos del difunto, y fácilmente reconocible por su cara de circunstancias y el rollito que le abulta el bolsillo del saco. Estrechándole las manos, le empapan las solapas con sus lágrimas, lo palmean con un blando sonido de tapioca, y el orador no puede impedir que mi tío el menor suba a la tribuna y abra los discursos con una oración que es siempre un modelo de verdad y discreción. Dura tres minutos, se refiere exclusivamente al difunto, acota sus virtudes y da cuenta de sus defectos, sin quitar humanidad a nada de lo que dice; está profundamente emocionado, y a veces le cuesta terminar. Apenas ha bajado, mi hermano el mayor ocupa la tribuna y se encarga del panegírico en nombre del vecindario, mientras el vecino designado a tal efecto trata de abrirse paso entre mis primas y hermanas que lloran colgadas de su chaleco. Un gesto afable pero imperioso de mi padre moviliza al personal de la funeraria; dulcemente empieza a rodar el catafalco, y los oradores oficiales se quedan al pie de la tribuna, mirándose y estrujando los discursos en sus manos húmedas. Por lo regular no nos molestamos en acompañar al difunto hasta la bóveda o sepultura, sino que damos media vuelta y salimos todos juntos, comentando las incidencias del velorio. Desde lejos vemos cómo los parientes corren desesperadamente para agarrar alguno de los cordones del ataúd y se pelean con los vecinos que entre tanto se han posesionado de los cordones y prefieren llevarlos ellos a que los lleven los parientes.

English version

  OUR DEMEANOR AT WAKES

 We don’t go for the anisette, we don’t even go because we’re expected to. You’ll have guessed our reason already we go because we cannot stand the craftier forms of hypocrisy. My oldest second cousin takes it upon herself to ascertain the nature of the bereavement, and if it is genuine, if the weeping is genuine because to weep is the only thing left to men and women to do between the odors of lilies and coffee, then we stay at home and escort them from afar. At the most, my mother drops in for a few minutes to represent the family; we don’t like to superimpose our strange life upon this dialogue with shadow, that would be insolent. But if my cousin’s leisurely investigation discloses the merest suspicion that they’ve set up the machinery of hypocrisy in a covered patio or in the living room, then the family gets into its best duds, waits until the wake is already under way, and goes to present itself, a few at a time, gradually but implacably.

  In the barrio Pacífico, affairs are generally held in a patio with flowerpots and radio music. For these occasions, the neighbors agree to turn off their radios and the only things left are the pots of jasmine and the relatives, alternating along the walls. We arrive separately or in pairs, we greet the relatives of the deceased, you can always tell who they are—they begin to cry almost as soon as anyone walks in the door—and go to pay our last respects to the dear departed, convoyed along by some close relative. One or two hours later, the whole family is in the bereaved house, but although the neighbors know us well, we act as if each of us had come on his own account and we hardly speak among ourselves. Our acts are governed by a precise method by which to select conversational partners with whom one chats in the kitchen, under the orange tree, in the bedrooms, in the hallway, and every once in a while one goes out for a smoke in the patio or into the street, or takes a stroll around the block to air political opinions or talk sports. We don’t spend too much time sounding out the feelings of the closest relatives, small tumblers of cane liquor, sweet mate, and the cigarettes are the bridge to confidences; before midnight arrives we are sure we can move remorselessly. Generally, my younger sister is in charge of the opening skirmish; cleverly placing herself at the foot of the coffin, she covers her eyes with a violet handkerchief and begins to cry, silently at first, but to that incredible point where the handkerchief is sopping wet, then with hiccups and gasping, and finally she sets out upon a terrible attack of wailing which obliges the neighborhood ladies to carry her to the bed prepared for such emergencies where they give her orange water to sniff and console her, meanwhile other ladies from the neighborhood look after the nearby relatives infected by the crisis. For a while there’s a pile-up of folk in the doorway of the room where the loved one lies in state, whispered questions and answers, the neighbors shrugging their shoulders. Exhausted by a force for which they themselves have had to go all out, the relatives diminish their demonstrations of grief, and just at that moment my three girl cousins set off into a weeping without affectation, no loud cries, but so touchingly that the relatives and the neighbors feel envious, they realize that they can’t just sit there resting while strangers from the next block are grieving in such a fashion, again they rise to the general lament, again space must be found on beds, fanning old ladies, loosening belts on convulsed little old men. Usually my brothers and I wait for this moment to make our entrance into the viewing room and we place ourselves together about the coffin. Strange as it may seem we really are grief-stricken; we can never listen to our sisters cry but that an infinite dismay fills our breasts and we remember things from childhood, some fields near the Villa Albertina, a
tram that cheeped taking the curve at the calle General Rodriguez in Ban-field, things like that, always very sad ones. We need only to see the deceased’s crossed hands for a flood of tears to demolish us all at once, compelling us to cover our abashed faces, and we are five men who really cry at wakes, while the relatives desperately gather the breath to match us, feeling that, at whatever cost, they have to make it evident that it’s their wake, that only they have the right to cry like that in this house. But there are few of them and they’re faking (we know that from my oldest second cousin, and it lends us strength). Hiccups and fainting fits accumulate in vain, the closest neighbors back them up with their consolation and considered meditations, it’s useless, carrying or leading them off to rest and recuperate so they can throw themselves renewed back into the struggle. Now my father and elder uncle spell us, there’s something that commands respect in the grief of these old men who’ve come from Humboldt Street, five blocks away if you count from the corner, to keep vigil on the one who has passed away. The more coherent neighbors begin to lose their footing, they finally let the relatives drop and go to the kitchen to drink grappa and comment on the state of affairs; some of the relatives, debilitated by an hour and a half of sustained weeping, are sleeping very loudly. We relieve one another in turns, without giving the impression, however, of anything prearranged; before six in the morning we are the acknowledged masters of the wake, the majority of the neighbors have gone back to their houses to sleep, the relations are lying around in different postures and degrees of bloatedness, dawn falls upon the patio. At that hour my aunts are organizing strong refreshments in the kitchen, we drink boiling coffee, we beam at one another passing in the entryway or the bedrooms; we’re a bit like ants, going and coming, rubbing antennae as we pass. When the hearse arrives the seating arrangements have already been decided, my sisters lead the relatives to take final leave of the deceased before the closing of the coffin, support them and comfort them, while my girl cousins and my brothers push forward to displace them, cutting short the final farewell, and remain alone with the corpse. Exhausted, wandering around displaced, understanding vaguely but incapable of reacting, the relatives let themselves be led and dragged, they drink anything brought to their lips and answer the loving solicitude of my sisters and cousins with vague and inconsistent protests. When the time has come to leave and the house is full of relations and friends, an invisible organization, but with no loopholes, decides every movement, the funeral director respects my father’s instructions, the removal of the coffin is accomplished according to the suggestions of my elder uncle. At one point or another, relatives arriving at the last moment start a querulous and disorderly attempt to regain possession; the neighbors, convinced that everything is proceeding apace, look at them scandalized and make them be quiet. My parents and my uncles install themselves in the first car, my brothers get into the second, and my girl cousins condescend to take one of the closer relatives in the third, in which they settle themselves wrapped in great black or purple shawls. The rest get into whatever car they can, and there are relatives who find themselves obliged to call a taxi. And if some of them, revived by the morning air and the long ride, plot a reconquest at the cemetery, they’re in for bitter disillusion. The coffin has barely arrived at the cemetery gates when my brothers make a circle around the orator picked by the family or friends of the deceased, easily recognizable by his long, sad, funereal, and prepared face and the little roll of paper bulging from his jacket pocket. Reaching out their hands and grabbing him, they soak his lapels with their tears, they clap his shoulders softly with a sound like tapioca pudding, and the orator cannot prevent my youngest uncle from mounting the platform where he opens the speeches with an oration that is the very soul of truth and discretion. It lasts three minutes, it refers solely to the deceased, it marks the limits of his virtues and notes his defects, and there is humanity in every word he says; he is deeply moved, and at times it is difficult for him to quit. He has hardly stepped down when my oldest brother takes to the platform and launches a panegyric on behalf of the neighborhood; meanwhile the neighbor designated to this task tries to get through a crowd of my sisters and cousins who weep buckets and hang onto his vest. An affable but imperious gesture of my father’s mobilizes the funeral-parlor personnel; they set the catafalque softly in motion, and the official orators are still standing at the foot of the platform, mashing their speeches in their wet hands. Normally we don’t bother to conduct the deceased to the vault or sepulcher, but usually make a half turn and exit all together, commenting on the incidents during the wake. We watch from a distance the relatives running desperately to grab hold of one of the ropes holding the coffin and fighting with the neighbors who have meanwhile taken possession of the ropes and prefer to carry it themselves rather than let the relatives carry it.

Let’s go to Lacock

Most posts are about the past but this one is about the future.

Alicante – Bristol

The Fox Talbot Museum is housed in a sixteenth-century barn once used as stables. It tells the story of the birth of photography with objects and technology from the early years of photography, and hosts changing photography exhibitions in the Upper Gallery.

The Fox Talbot Museum and gallery at Lacock
Let’s go there.

MrFoxTalbot approves!

El loco de la vía

El loco de la vía vivía por donde corría con monotonía el tren a horario,
con atraso, pero todos los días.
Tenía una casa barata, chata, además de lata, techo que había hecho
con esos desechos que se encuentra a gatas, en la precaria orilla ferroviaria.
Tenía un perro puntiagudo, con alma de felpudo, que siempre estaba echado,
como entredormido, parecía cansado con solo un ladrido.

Con un grillo minúsculo atornillaba crepúsculos
y en el barro violeta de la quieta cuneta,
una luna roja de sangre se le antoja la luz de la barrera.
El loco de la vía abría a las mañanas una ventana nueva
con cortinas finas de estrellas vepertinas
y en el humo alargado de su fuego gastado se elevaba y ondeaba
una blanca bandera más alta y más grata que la del guardabarreras.

Tenían una mirada suburbana entre verde y cansada
y aunque veía parecía que ya no mirara
o que no le importaba todo lo que había.
Una voz de vino, amarga que a muchos les dolía,
y cuando el tren pasaba con su marcha cansina, rutina encadenada,
él no decía nada, pero, se sonreía, y molestaba, claro al oficinista
que desviaba la vista con el sentido práctico de los burocráticos
que viven de rodillas tras la ventanillas
y que creen sólo en las cosas que están en las planillas.

A la señora beata santa mojigata con alma de rosario y de pecado diario
que con recogimiento y arrepentimiento de confesionario
siempre se escondía del loco de la vía, claro, como no pedía…
¡ah! si hubiera ido por la sacristía,
si hubiera sido como los demás que lamían consuelos no le molestaría,
y hasta pagaría con una limosna la paz en el cielo.

Al señor pudoroso, serio, moralista, ese que da el asiento correcto,
educado que por las noches vive en el mareo loco devaneo
de plumas de coristas y un amor pagado,
al pseudo inteligente con cara de valiente, de duro intransigente,
que se cree reformista, que cuando lo veía, al lado de la vía,
al sol sin la camisa, desafiar al mundo con su risa,
comprendía que él, también iba en el tren, el de todos los días.

Al político retórico, crítico porque no lo votaba el loco de la vía,
y a los vendedores y a los prestamistas porque no compraba y no se vendía,
a los poderosos porque era orgulloso,
a los desgraciados porque no era esclavo,
a la hipocresía porque no creía y a los mansos porque se comprometía,
claro, les molestaba porque aún callado, nunca se callaba,
es que era un mal ejemplo el loco de la vía, había que aplastarlo,
borrarlo, desterrarlo, no vaya a ser que un día quieran imitarlo,
es un enemigo, vive al sol, no es mendigo y hasta, a veces, canta,
es un subversivo…; y vinieron veinte carros de asalto,
cuatro de explosivos, un camión de la perrera,
un destornillador para aflojar los grillos, máscaras antigases,
carros autobombas, sesenta mil mangueras
para aplacar el humo blanco de su blanca bandera.

Le aplastaron la casa barata y chata,
le expropiaron al perro puntiagudo con alma de felpudo.
El loco de la vía reía todavía, y gritó libertad, con su voz que dolía,
–éste ya está en la lista– dijo el oficinista,
y la santa señora en un avemaría pasaba la alcancía,
el señor circunspecto miraba muy correcto,
los hipócritas se compadecían,
el político crítico con sentido analítico dijo que era anárquico,
que su fin era típico; los poderosos repetían con gozo: es un ejemplo claro;
la libertad no existe, decían los esclavos,
y los mansos con quietud de remanso rezaban
y un curita les decía: arrodillados hijos, siempre arrodillados, hijos.

Y así se lo llevaron al loco de la vía.
Y en su lugar de lata de lunas escarlatas,
con ventanas nuevas todas las mañanas,
con cortinas finas de estrellas vespertinas,
picotean el crepúsculo de algún grillo minúsculo
unas cuantas gallinas.

Murió a los 71 años Rafael Amor, militante de la canción testimonial. El trovador argentino radicado en España desde 1974 falleció en la ciudad de Lanús, provincia de Buenos Aires.

https://www.telam.com.ar/notas/201912/418740-murio-a-los-71-anos-rafael-amor-militante-de-la-cancion-testimonial.html

El hambre no avisa nunca. Vive cambiando de dueño.

«No le llames extranjero» – Rafael Amor